Biografía
Cómo empezó todo
Hola, mi nombre es Gabriel Cabello, soy martillero público y corredor inmobiliario egresado de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. En este blog les voy a contar un poco sobre mi experiencia en esta profesión, que me apasiona desde hace mucho tiempo.
Mi formación:
Siempre me interesó el mundo de las ventas y el comercio, y desde muy joven tuve claro que quería dedicarme a la intermediación inmobiliaria. Por eso, cuando terminé la secundaria tecnica (Maestro mayor de obras), me matriculé en la carrera de Martillero Público y Corredor Inmobiliario de la UNTREF.
La carrera me brindó los conocimientos y las herramientas necesarias para desempeñarme en esta profesión. Aprendí sobre las leyes que regulan el mercado inmobiliario, las técnicas de venta y negociación, y las diferentes formas de intermediación.
Mi trabajo como martillero público:
El martillero público es un profesional que se encarga de realizar subastas públicas de bienes muebles e inmuebles. Para ello, debe contar con una matrícula otorgada por el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la provincia de Buenos Aires.
Las labores de un martillero público se pueden dividir en dos etapas: la preparación de la subasta y la realización de la misma.
En la etapa de preparación, el martillero debe realizar una serie de tareas, como:
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Publicar el aviso de la subasta en los medios de comunicación
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Evaluar el bien a subastar
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Elaborar el pliego de bases y condiciones
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Recibir las ofertas de los interesados
En la etapa de realización de la subasta, el martillero debe:
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Presidir la subasta
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Verificar la identidad de los participantes
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Aceptar las ofertas
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Declarar al adjudicatario
Mis experiencias como martillero público:
En mi experiencia como martillero público, he tenido la oportunidad de realizar subastas de todo tipo de bienes, desde inmuebles hasta vehículos y maquinarias. Cada subasta es un desafío diferente, y siempre me esfuerzo por brindar un servicio profesional y transparente a mis clientes.
Una de las subastas que más me ha marcado fue la de una vivienda en el barrio de Palermo. La vivienda estaba en muy buen estado, y había una gran cantidad de interesados. La subasta fue muy reñida, y finalmente se adjudicó por un precio muy elevado.
Otra subasta que recuerdo con cariño fue la de un automóvil clásico. El automóvil era un Ford T de 1920, y estaba en perfecto estado de conservación. La subasta fue muy animada, y finalmente se adjudicó por un precio muy superior a su valor de mercado.
